El punto fuerte de este local es sin duda su ubicación, justo enfrente de un colegio.
El objetivo era claro: cautivar la atención de los niños que van a pasar a diario por delante de la ludoteca y crear una relación de complicidad entre ellos y los personajes.
Para ello, se aplican sobre los ventanales vinilos de los tragabolas, colocándolos de manera que no dificulte la entrada de luz y que den privacidad a los eventos que se celebren dentro.
Ya en el interior de local se actúa sobre todas sus paredes, para crear un particular universo basado en los colores primarios y formas simples que componen nuestros personajes, recreando así un ambiente visualmente muy atractivo para los niños.




